- El escalamiento de la electromovilidad en México enfrenta barreras estructurales de planeación, financiamiento y regulación, más que limitaciones tecnológicas.
- Industria, Gobierno federal y operadores coincidieron en que la estandarización y la certidumbre jurídica son condiciones indispensables para atraer inversión y consolidar flotas eléctricas.
- La integración de la cadena de valor nacional, desde proveeduría hasta baterías, se perfila como eje estratégico del Plan México y del futuro del transporte limpio.

Cancún, Quintana Roo, 12 de febrero de 2026.— En el marco del Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en movimiento”, la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM) convocó al panel “La cadena de valor del transporte cero emisiones: industrias, inversiones, infraestructuras e innovaciones”, una conversación de alto nivel que permitió mirar la electromovilidad no sólo como tecnología, sino como sistema económico, industrial, energético y regulatorio.
La sesión fue moderada por Alejandro Villegas, coordinador de vinculación de políticas de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), SEMARNAT, quien desde el inicio planteó un giro conceptual relevante: el problema no es la inexistencia de recursos, sino la estructuración adecuada de proyectos.
“Se ha comentado mucho la falta de financiamiento, pero no es la falta de financiamiento, porque el financiamiento ahí está. Lo que hace falta es la integración de proyectos que contengan los elementos necesarios para que puedan ser bancables, para que puedan ser atractivos”.
A partir de esa premisa, el diálogo se articuló entre cuatro perspectivas complementarias: política industrial, industria productora, fabricantes de autobuses y usuarios del transporte de carga.
Participaron:
- Rodolfo Osorio de Carrera, responsable de Electromovilidad en la Secretaría de Economía del Gobierno de México.
- Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
- Raúl González Cepeda, director de ventas, mercadotecnia y postventa de Mercedes-Benz Autobuses.
- Leonardo Gómez, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP).
De la narrativa ambiental a la política industrial
Desde la Secretaría de Economía, Rodolfo Osorio planteó que la electromovilidad debe comprenderse como una política económica estratégica. Tomó como ejemplo el proyecto de Chetumal, destacando su alineación con el Plan México y con los polos de desarrollo.
“Chetumal… ciudad capital que no cuenta con un sistema de transporte público… está dentro del Plan México… y la autogeneración de energía hace que el proyecto sea más rentable”.
Pero el énfasis no fue únicamente energético. Osorio subrayó la dimensión industrial del despliegue de flotas eléctricas.
“Se está conformando con autobuses hechos en México. Necesitamos detonar más nuestra industria nacional para poder ser competitivos y desarrollar esta cadena de valor aquí en nuestro país”.
El mensaje fue claro: la transición energética no puede separarse del fortalecimiento manufacturero. México ya cuenta con una base industrial sólida, pero debe cerrar brechas estratégicas, particularmente en baterías.
“Nuestra industria automotriz es muy fuerte… tenemos prácticamente todos los elementos para armar un camión. Estamos trabajando para que podamos producir también baterías de litio en nuestro país”.
Y concluyó con una definición que marcó el tono del panel:
“La electromovilidad no es algo del futuro, es algo que ya está presente. No es meramente un tema ambiental, es un tema económico, social y de inclusión”.
Energía, renovación de flota y regulación técnica
Desde ANPACT, Rogelio Arzate amplió la discusión hacia la renovación estructural del parque vehicular y la actualización normativa.
“El tema lo vemos desde una perspectiva de renovación de flota. Los programas deben extenderse más”.
Señaló que la transición no puede desligarse de la infraestructura energética.
“Necesitamos seguir trabajando fuertemente en la generación, en la transmisión y en la distribución. El autoconsumo se vuelve fundamental”.
En materia normativa, advirtió rezagos técnicos que impactan directamente en la viabilidad de nuevas tecnologías.
“Necesitamos una norma de dispositivos de seguridad. Esa todavía no está disponible”.
Y en economía circular:
“Tenemos que ver qué sucede con baterías, con su reciclaje, con su disposición, con su reuso”.
Arzate también recordó que el cumplimiento del TMEC exige incrementar contenido regional.
“Actualmente cumplimos con el 64% del valor de contenido regional. Para 2027 tenemos que subir al 70%”.
Ese salto, explicó, requiere inversión, ampliación de capacidades existentes y desarrollo de proveeduría nacional.

El verdadero cuello de botella: planeación y estandarización
Raúl González Cepeda fue particularmente enfático al desmontar la idea de que el freno sea tecnológico.
“La barrera no es tecnológica. Es un problema de planeación, de financiamiento estructurado y de una demanda predecible”.
Tras visitar proyectos en distintas entidades, describió una fragmentación preocupante.
“Cada modelo de negocio es totalmente diferente. Ninguno tiene nada en común”.
Esa dispersión, argumentó, encarece el sistema y dificulta la escalabilidad. Propuso tres ejes de estandarización: interoperabilidad de cargadores, datos operativos comparables y especificaciones técnicas mínimas.
“Si cada ciudad define su propio estándar, el sistema se vuelve caro, lento y poco rentable”.
También alertó sobre la multiplicidad institucional.
“Hoy tenemos Comisión Reguladora de Energía, CFE, Semarnat… y en muchas ocasiones con líneas diferentes. Se multiplica la incertidumbre”.
Y dejó un mensaje estratégico sobre el rol del Estado:
“La política pública no debe definir tecnologías, debe reducir la incertidumbre para que el operador pueda invertir, las financieras puedan prestar dinero y las armadoras puedan producir”.
Transporte de carga: la ecuación económica no puede ignorarse
Desde la ANTP, Leonardo Gómez recordó que la transición debe ser compatible con la realidad operativa.
“La movilidad nos lleva a mover personas y carga… pero no olvidemos que es negocio”.
Explicó que en el transporte de carga las baterías representan un costo crítico y que la disponibilidad energética puede alterar completamente la rentabilidad.
“Una empresa requería la energía de 37 vehículos pequeños. Ahí ya no empezaba a ser tan rentable”.
Advirtió además que sin certeza eléctrica el sistema logístico se vulnera.
“El producto más caro es el que no está en el anaquel”.
Y señaló inconsistencias regulatorias técnicas, como el peso en ejes adicionales de vehículos eléctricos.
“Si el eje delantero sobrepasa la capacidad permitida, ya tengo una multa”.
Su llamado final fue a generar información técnica sólida para acelerar decisiones empresariales.
“En la medida que tengamos más información con mayor soporte técnico, será más rápida la decisión que tome cada empresario”.
El rol de la coordinación interinstitucional
Alejandro Villegas, desde la moderación, condujo la conversación hacia la articulación entre dependencias y niveles de gobierno, subrayando que la transición requiere integración real y no dispersión administrativa.
“Si no hay esta coordinación interinstitucional sólida y bien estructurada, todo va a ser más complicado”.
El panel cerró con una coincidencia transversal: la electromovilidad no puede implementarse con proyectos aislados, sino con una arquitectura institucional coherente, estándares comunes y visión de largo plazo.
Sobre el Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad
El Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en movimiento”, realizado los días 12 y 13 de febrero de 2013 en Cancún, reunió a autoridades nacionales, estatales y municipales, industria, banca y organismos internacionales para analizar los principales desafíos de la movilidad en América Latina.
Además del panel sobre cadena de valor, la agenda incluyó sesiones sobre:
- Gestión social integral y aceptación comunitaria de proyectos de transporte.
- Valorización del suelo como mecanismo de financiamiento.
- Innovación empresarial y toma de decisiones basadas en datos.
- Financiamiento y estructuración de proyectos en América Latina.
Desde la perspectiva de la AMAM, este intercambio confirmó que el tránsito hacia sistemas de transporte cero emisiones exige una estrategia integral: financiamiento estructurado, energía suficiente, normalización técnica, política industrial y continuidad institucional. Sólo bajo esas condiciones la cadena de valor podrá consolidarse y permitir que la electromovilidad deje de ser piloto y se convierta en política pública sostenible.