• Especialistas de Uruguay, Colombia y México coinciden en que la movilidad no enfrenta solo una brecha financiera, sino una brecha de gobernanza. 
  • El caso de Montevideo demuestra que es posible financiar sistemas —no operadores— mediante fondos estructurados con respaldo legal y calificación triple A. 
  • Multilaterales y banca de desarrollo reiteran: existen recursos, pero se requieren proyectos con calidad técnica, trazabilidad climática y certeza jurídica. 

Cancún, Quintana Roo, 13 de febrero de 2026.— En el marco del Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en Movimiento”, la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM) llevó a cabo el panel “Gobernanza y financiamiento en América Latina: estructuras, herramientas y fuentes metropolitanas, multilaterales y climáticas”, una conversación estratégica que abordó uno de los nudos centrales del transporte público en la región: cómo estructurar proyectos financieramente viables en contextos de alta presión social, restricciones fiscales y urgencia climática. 

Moderado por Julieta Leo Lozano, Líder de proyecto en Desarrollo Urbano del Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente, el panel reunió a Gonzalo Márquez, Especialista en Economía, Transporte y Energía del Centro de Investigaciones Económicas de Uruguay; Fernando Páez Mendieta, Director Ejecutivo de WRI Colombia; Olivia Rodríguez, Gerente de Proyectos de Transporte en FONADIN-BANOBRAS; y Alejandro Osorio Carranza, Presidente de la Comisión de Financiamiento de CONCAMIN. 

Desde la perspectiva de la AMAM, el mensaje fue contundente: sin gobernanza sólida no hay financiamiento sostenible, y sin financiamiento estructurado no hay transformación de la movilidad. 

Gobernanza como arquitectura de la bancabilidad 

Al abrir el panel, Julieta Leo Lozano estableció el marco conceptual que guiaría la discusión: 

“El financiamiento es indispensable, pero si no existe una arquitectura institucional que garantice reglas claras, ingresos predecibles y distribución adecuada de riesgos, los proyectos simplemente no se vuelven realidad”. 

Subrayó que la bancabilidad no es un tecnicismo financiero, sino una condición política e institucional que requiere claridad en responsabilidades, estabilidad regulatoria y capacidad técnica. 

“Cuando financiamos infraestructura, en realidad estamos financiando la institución que la sostiene”. 

Montevideo: financiar un sistema, no un operador 

El caso más detallado del panel fue presentado por Gonzalo Márquez, quien explicó el mecanismo implementado en el área metropolitana de Montevideo para renovar flota y avanzar en electrificación. 

Antes de entrar en el modelo, estableció una distinción clave: 

“Es importante diferenciar financiamiento de fondeo. El financiamiento es el mecanismo para obtener los recursos; el fondeo es la fuente final que los respalda”. 

Advirtió que América Latina enfrenta una tensión estructural: mayor cobertura de subsidios y mayores exigencias sociales, pero sin tesorerías equivalentes a las europeas. 

“Nos estamos acercando a ratios de cobertura europeos, pero seguimos teniendo economías latinoamericanas”. 

Describió el modelo uruguayo: creación de un fondo con base legal, constitución de un fideicomiso, cesión de derechos de cobro futuros y emisión de títulos de deuda respaldados por un porcentaje de la recaudación del sistema. 

“Lo que se financia no es una empresa, es el sistema de transporte de la ciudad”. 

Detalló que el repago se define como porcentaje de recaudación, lo que introduce un mecanismo anticíclico: 

“Si la demanda sube, se paga más rápido; si la demanda baja, se paga más lento. Eso le da estabilidad al sistema”. 

Mencionó que en 20 años se han realizado nueve operaciones que han movilizado aproximadamente 260 millones de dólares y han permitido electrificar cerca del 25% de la flota. 

“El mercado entiende que el riesgo no es la empresa, es la continuidad del sistema”. 

La brecha no es solo financiera, es institucional 

Fernando Páez Mendieta amplió el debate hacia una reflexión estructural: 

“América Latina no enfrenta únicamente una brecha de financiamiento; enfrenta una brecha de gobernanza”. 

Explicó que el transporte debe entenderse como movilidad, pues involucra infraestructura, servicios y gestión, y está en el centro de la agenda por razones climáticas, sociales y económicas. 

“Hay recursos disponibles, pero no siempre hay capacidad técnica para formular proyectos bancables”. 

Enumeró cuellos de botella frecuentes: marcos legales fragmentados, cambios políticos que interrumpen proyectos, débil estructuración técnica y mala gestión de riesgos. 

“La calidad del proyecto determina su bancabilidad”. 

Subrayó la importancia de la coordinación multinivel y la continuidad institucional: 

“Sin reglas claras y estables, el costo financiero aumenta o el financiamiento simplemente desaparece”. 

La estructuración financiera desde la banca pública 

Desde la perspectiva operativa de FONADIN, Olivia Rodríguez enfatizó que el modelo financiero es el corazón de la viabilidad. 

“En el modelo financiero se plasma todo”. 

Explicó que BANOBRAS-FONADIN promueve esquemas tripartitos donde participan gobierno local, fondo público y sector privado, pero advirtió que los errores más comunes aparecen en la definición de fuentes de recursos y estudios de demanda sobredimensionados. 

“No siempre está claro de dónde proviene la aportación pública. Y cuando los supuestos de demanda no son sólidos, todo el proyecto se compromete”. 

También destacó la importancia de indicadores pre y post operación: 

“Hoy los órganos de control exigen medición clara de resultados. La evaluación no es opcional”. 

El sector privado: certeza jurídica y transparencia 

Alejandro Osorio Carranza abordó el tema desde la perspectiva industrial y empresarial. 

“Sin una gobernanza sólida no hay financiamiento sostenible”. 

Señaló que los viajes ya son metropolitanos, pero muchas decisiones siguen siendo municipales, lo que fragmenta la planeación. 

“Los proyectos necesitan continuidad institucional y certeza jurídica. Si no se cumplen contratos, el capital se retrae”. 

Alertó sobre la fragilidad del modelo financiero en varios sistemas: tarifas insuficientes, subsidios reactivos y ausencia de captura de valor del suelo. 

“La banca no financia buenas ideas; financia proyectos con gobernanza clara y modelos financieros sólidos”. 

También destacó la oportunidad del financiamiento climático, particularmente para renovación de flota y transición tecnológica. 

Un anuncio estratégico para la región 

Al cierre del panel se anunció un nuevo programa regional del Green Climate Fund para electrificación del transporte público en América Latina, con recursos superiores a 600 millones de dólares y asistencia técnica para diez países, incluido México. 

El anuncio refuerza el mensaje central del panel: los recursos existen, pero requieren proyectos estructurados con gobernanza robusta. 

Sobre el Foro 

El Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en Movimiento”, organizado por la AMAM en coordinación con el Gobierno del Estado de Quintana Roo y con acompañamiento técnico de WRI México, reúne a autoridades y especialistas de México, Colombia, Chile, Brasil, Perú, Costa Rica y Estados Unidos. 

Durante dos días, la agenda aborda gobernanza metropolitana, financiamiento, electrificación, integración ferroviaria, seguridad vial, perspectiva de género y modelos de negocio del transporte público. 

Con este panel, la AMAM reafirma que la transformación de la movilidad en América Latina no depende únicamente de más recursos, sino de mejores instituciones, reglas claras y proyectos técnicamente sólidos que conviertan la política pública en resultados concretos para la ciudadanía.