- Autoridades y especialistas coinciden en que sin gestión social no hay viabilidad técnica ni financiera en proyectos de movilidad.
- Experiencias de Ciudad de México, Baja California y sistemas latinoamericanos muestran que la comunicación temprana, la participación real y el uso estratégico de datos previenen conflictos y fortalecen la apropiación ciudadana.
- La perspectiva de género y la corresponsabilidad social emergen como ejes estructurales para construir sistemas legítimos, sostenibles y defendidos por la propia comunidad usuaria.

Cancún, Quintana Roo, 12 de febrero de 2026.— En el marco del Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en Movimiento”, la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM) llevó a cabo el panel “Gestión social integral en los sistemas de transporte”, un espacio dedicado a analizar cómo la comunicación efectiva, la socialización temprana de los proyectos y los mecanismos de atención a personas usuarias fortalecen la aceptación social, la sostenibilidad y el funcionamiento de los servicios de movilidad.
La sesión fue moderada por Albania González Pólito, secretaria ejecutiva de la AMAM y secretaria de Movilidad y Transporte del Estado de Chiapas, y contó con la participación de Cristian Lozano, director comercial de MET Group; Guillermo Calderón Aguilera, especialista en movilidad y exdirector del Sistema de Transporte Colectivo Metro y Metrobús; y Raquel Corona Duarte, directora de Movilidad del Gobierno de Baja California.
Desde el arranque, el mensaje fue claro: la movilidad no fracasa por falta de ingeniería, sino por falta de legitimidad social.
“Si no involucramos a la gente, los modelos no serán exitosos”
Al dar inicio formal al panel, Albania González Pólito colocó el eje conceptual de la conversación:
“Si nosotros no involucramos los procesos sociales que se puedan vivir en los estados, en los municipios, en los países y no involucramos a la gente y no hacemos esa gestión social, seguramente nuestros modelos de transporte o los sistemas que queramos implementar no van a ser exitosos”.
Subrayó que la apropiación es el punto de quiebre entre un sistema impuesto y uno legitimado:
“En la medida en que la gente se apropie del transporte, de los modelos de movilidad, es cuando en verdad los modelos funcionan”.
Con esa premisa, el panel avanzó desde la tecnología hasta la política pública, pasando por crisis, negociación y perspectiva de género.
Cristian Lozano: “Un sistema puede ser técnicamente perfecto y socialmente inviable”
Cristian Lozano inició con una frase que sintetizó la paradoja central del panel:
“Un sistema puede ser técnicamente perfecto y socialmente inviable”.
Desde su experiencia como integrador tecnológico, afirmó que la aceptación social es determinante para la viabilidad financiera:
“¿Por qué la aceptación social es la clave para la viabilidad técnica y financiera? Porque cuando hay resistencia o rechazo, el sistema pierde demanda, sufre vandalismo y se deteriora su sostenibilidad”.
Identificó tres errores recurrentes en proyectos de movilidad:
- Información tardía.
- Canales meramente reaccionarios.
- Subutilización de herramientas tecnológicas para analizar datos ciudadanos.
“Cuando la ciudadanía no participa, interpreta. Y cuando interpreta sin información, casi siempre interpreta mal”.
Advirtió sobre los riesgos de la hiperinformación y la polarización:
“Cuando hay falta de información, no se genera silencio, se genera ruido”.
Planteó tres aprendizajes fundamentales: inversión temprana en gestión social, participación con impacto real y sistemas de atención con analítica de datos.
“El costo de la resistencia y el rechazo siempre será más alto que la inversión temprana en gestión social”.
Ilustró con el caso del Metro de Medellín y su “cultura metro”, donde la apropiación ciudadana transformó el comportamiento colectivo:
“La movilidad no solo es transporte, es inclusión”.
Guillermo Calderón: “La gestión social es la clave del éxito”
Desde la experiencia directa en la Ciudad de México, Guillermo Calderón fue categórico:
“La gestión social, dicho en tres palabras, es la clave del éxito para la implantación de los proyectos”.
Recordó la implementación de la Línea 1 de Metrobús sobre Avenida Insurgentes:
“Nadie sabía qué era un BRT. Usuarios, transportistas, vecinos, comerciantes, automovilistas y tránsito estaban en contra”.
Relató cómo los vecinos se amarraban a los árboles ante la falta de información clara:
“Ahí fue una falta de gestión y comunicación. Por eso la clave es oír, oír a la gente”.
Explicó que los automovilistas anticipaban un colapso vial al retirar un carril, pero ocurrió lo contrario:
“La velocidad promedio subió. Porque vino acompañado de mejoras viales”.
Describió negociaciones con transportistas, el INAH, el INBA, policías de tránsito, restauranteros y comerciantes, reiterando que cada línea tuvo resistencias distintas:
“Ninguna línea fue más fácil. Ninguna línea fue igual”.
Sobre la renovación integral de la Línea 1 del Metro, señaló:
“Cerrar la línea uno se necesita voluntad, convicción, pero además tener proyecto y hacer gestión”.
Y concluyó con una afirmación que sintetizó la experiencia acumulada:
“La gestión no es nada más para la implantación de nuevos proyectos, es también para la operación, para contingencias, para crisis. Una gestión social integral exitosa representa la clave para la aceptación social y la implantación de nuestros movimientos”.
Raquel Corona: participación real, perspectiva de género y corresponsabilidad
Desde Baja California, Raquel Corona aportó una visión centrada en planeación participativa y perspectiva de género.
Reconoció errores tradicionales:
“Típico, hacemos un foro de consulta con los técnicos, en la capital, a las 10 de la mañana en un lunes. Y faltan muchas voces”.
Por ello implementaron mecanismos digitales y consultas en todos los municipios:
“Eso nos dio 1120 elementos de análisis FODA. Eso jamás los hubiéramos podido sentar en una mesa de trabajo”.
Criticó la fragmentación temática que distorsiona los planes de movilidad:
“¿Dónde está el transporte? Está en todos lados”.
Presentó el sistema “Violeta”, transporte exclusivo y gratuito para mujeres, niñas y niños, que moviliza millones de usuarias al año:
“No lo controlo. Ellas lo hicieron propio”.
Describió cómo las propias usuarias generaron mecanismos de autorregulación:
“Se generó una autorregulación. Ellas dicen qué choferes son buenos y cuáles no”.
Relató que la apropiación generó redes comunitarias de apoyo entre mujeres:
“Se generó todo un ecosistema que tampoco controlo”.
Asimismo, explicó el programa “Mujeres al volante” para formar operadoras:
“Las empresas prefieren operadoras porque cuidan el camión”.
Finalmente, destacó un caso de corresponsabilidad tarifaria en Mexicali:
“La tarifa la negociaron los colonos con el transportista”.
Y concluyó:
“La gente entiende cuando le explicas. No estoy inventando el hilo negro, solo me gusta ensuciarme los tenis y hablar con la gente”.
Diálogo con el público: comunicación e infraestructura
En la ronda de preguntas, María de Lourdes Vázquez cuestionó cómo cerrar la brecha cuando la comunicación va más rápido que la infraestructura.
Cristian Lozano respondió:
“Lo que nosotros impulsamos es generar espacios donde se pueda realmente hablar sin barreras, incluir a la comunidad y mostrar lo que se está haciendo”.
La reflexión colectiva fue que la comunicación no sustituye infraestructura, pero sí construye legitimidad progresiva mientras los proyectos maduran.
Sobre el Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad
El Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad “Ciudades en Movimiento” es un espacio convocado por la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM) para fortalecer el intercambio técnico, político y operativo entre autoridades locales, sector privado, organismos multilaterales y especialistas.
Durante los días 12 y 13 de febrero se abordaron temas como financiamiento del transporte público, gobernanza metropolitana, modernización de flota, electrificación, gestión social, perspectiva de género, manejo de crisis, atención a usuarios y sostenibilidad financiera.
El panel de gestión social integral reafirmó un mensaje transversal del Foro: la movilidad no es únicamente infraestructura y tecnología; es legitimidad, apropiación y confianza pública. Sin comunidad, no hay sistema sostenible. Con comunidad, los proyectos se defienden, se cuidan y evolucionan.